Pep Guardiola, el hijo del albañil de Sampedor que cambió el fútbol

Pep Guardiola, el hijo del albañil de Sampedor que cambió el fútbol

5 marzo, 2018 Desactivado Por Redaccion

Pep Guardiola duda de todo. En su año sabático en Nueva York en la temporada 2012/13, luego del tremendo desgaste de cuatro años en el Barcelona y tras los catorce títulos conseguidos en ese lapso, gracias a su amigo economista Xavier Sala i Martí, pudo conocer al genial ajedrecista Garri Kasparov, y cenar varias veces con él.

Se quedó impresionado con algo que el armenio le contó: que no podría vencer al noruego Magnus Carlsen, de quien vaticinó, sería campeón mundial próximamente. Y lo fue en noviembre de 2013, apenas meses más tarde.

Pep quería saber por qué y lo preguntó varias veces, pero por toda respuesta, Kasparov insistía en que era “imposible” aunque reconoció que “tengo las habilidades para ganarle”.

Guardiola insistió varias veces con su pregunta sobre “por qué no podría, si tiene las capacidades”. Manel Estiarte, uno de sus mejores amigos, ayudante de campo y ex Maradona del waterpolo, sostiene que la mente de Guardiola es como la del ajedrecista, por su concentración, y habla de la “ley de los 32 minutos”, porque por más que se lo lleve para desconectar, eso dura 32 minutos como máximo y ya regresa al fútbol.

(Reuters)

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“Los ojos se le van al techo, dice que sí con la cabeza, que te escucha, pero ya no te mira, ya está pensando otra vez en el lateral izquierdo del equipo contrario, en las coberturas del mediocentro, en los apoyos al extremo”.

Pep Guardiola no puede quedarse sin esa respuesta y no será la primera ni la última vez que le ocurra, es parte de su vida.

Todos quieren a Pep

Por esos meses, sir Alex Ferguson, el legendario entrenador escocés delManchester United, sintió otra vez la frustración por no haber podido contratar a Guardiola para sucederlo en el cargo. Le ganó por muy pocoKarl Heinz Rummenigge, quien se lo llevó por tres años al Bayern Munich. A Ferguson ya le había ocurrido lo mismo cuando quiso contratarlo en sus tiempos de jugador.

“Lo que Guardiola consiguió en sus cuatro años a cargo del primer equipo del Barça supera cualquier hazaña de los anteriores entrenadores en el Camp Nou, y eso que ha habido grandes figuras en el banco: Van Gaal, Rikjaard y Cruyff, por nombrar a algunos, pero Guardiola ha llegado a un determinado nivel –como en la presión para recuperar la pelota- y el estilo disciplinado y la ética de trabajo se han convertido en un sello distintivo de su liderazgo”.

Guardiola, con Dani Alves, a quien hizo socio de Messi (AP)

Guardiola, con Dani Alves, a quien hizo socio de Messi (AP)

Otro que intentó seducirlo fue Román Abramovich, el multimillonario que llegó a proponer un DT para el Chelsea que estuviera un año de transición para que, cuando Guardiola terminara su descanso, para 2013/14, asumiera. Quiso ir a buscarlo con un helicóptero para conversar en Mónaco, pero Pep dijo que no “porque sería capaz de convencerme”.

Más allá de los éxitos deportivos, innegables, como director técnico, ¿qué es lo que genera Guardiola? ¿Por qué los principales clubes del mundo, con filosofías de juego diferentes, revolotean como moscas a su alrededor?

Acaso Guillem Balagué, el gran periodista español que lo conoce al dedillo, lo defina mejor que nadie: sostiene que a su llegada “había empezado a enterrar unos poderosos mandamientos sobreentendidos pero imperantes en el mundo del fútbol: la importancia de ganar por encima de todo, la imposibilidad de conciliar el principio de alcanzar las más altas cotas con el buen juego, o esa idea tan extendida que consideraba obsoletos los valores esenciales de la deportividad y el respeto… Pep decidió ir a contracorriente porque todo ello atentaba contra sus creencias“.

Los golpes al corazón 

Pocos han aprendido tanto de las adversidades como Guardiola. Empezó en el Barça B en 2007 y se fue en 2012 con 14 títulos. Tenía 37 años cuando se hizo cargo del plantel profesional y se fue exhausto luego de que sus éxitos y su filosofía lo catapultaran como modelo social en un país necesitado de ellos y sosteniendo una dura batalla contra el Real Madriden el campo de juego y fuera de él.

Pep es el que no pudo decir nada al grupo cuando lo reunió en noviembre de 2011 para que los médicos le explicaran que su ayudante en el Barcelona y amigo, Tito Vilanova, debía ser sometido a una operación de urgencia para extirparle la glándula parótida y que por eso, no viajaría a Italia con el plantel.

Ese día, se la pasó bebiendo de su inseparable botella de agua, mirando al suelo, temblando. Luego se aisló, siguió melancólico en todo el viaje, por más que el Barça le ganara 2-3 al Milan en San Siro por la Champions.

Una temporada antes, lo vivió cuando se enteró de que Eric Abidal tenía un tumor en el hígado. Acaso lo duro de los golpes de Abidal y Vilanova hayan tenido relación con que Guardiola no pueda manejar una situación de ese calibre, imprevista e incontrolable para alguien tan meticuloso que siempre tenía un Plan B para cualquier problema que se presentara.

El niño de Sampedor

Guardiola es de Sampedor, un pueblo catalán de apenas 7500 habitantes en el que destaca la sierra de Montserrat, a 70 kilómetros de Barcelona. Su casa de niño (moderna, de tres pisos, justo al lado de la carretera principal) fue construida por su padre Valentí, albañil de oficio.

Pep fue un niño espigado, siempre con la pelota bajo el brazo, piernas muy flacas y los vecinos lo llamaban “Guardi”. Como todos los de su pandilla lo reconocían como el mejor y era líder. El Polideportivo Municipal lleva su nombre y su foto aparece en varios bares del pueblo.

El cineasta y gran amigo suyo David Trueba dice que cuando se juzga a Guardiola “hay que recordar que debajo del traje elegante, el pullover de Cachemir y la corbata, está el hijo de un albañil. Que dentro de los caros zapatos italianos, hay un corazón en alpargatas”.

En su infancia feliz, aparece en su habitación un solitario poster de Platini, aunque Pep nunca lo había visto jugar pero oyó de él a su padre y su abuelo.

Comenzó en las inferiores del Barcelona. Como capitán hizo una campaña histórica

Comenzó en las inferiores del Barcelona. Como capitán hizo una campaña histórica

Lo descubrieron en un partido en el Colegio La Salle dos ojeadores del Gimnástic de Manresa (una localidad catalana) y empezó a entrenarse allí dos veces por semana.

Un diario deportivo publicó por entonces un formulario que ofrecía la oportunidad de presentarse a una prueba de selección. Ese formulario lo rellenó su abuelo, sin que él lo supiera. Tras dos pruebas fallidas, lo ficharon a la tercera, cuando jugó de volante central, su puesto, pero Valentí rechazó la oferta del club porque lo veían demasiado joven para ir a La Masía, demasiado ingenuo, y no preparado para tanta presión.

Guardiola siguió jugando en el Gimnástic. Era el capitán del equipo y el Barça ya parecía olvidado, pero al año siguiente, lo volvieron a llamar. Justo estaba toda la familia en la mesa. Sus padres (Dolors y Valentí) y sus hermanos (Pere, Olga y Francesca). Estaban cenando y dio lugar para que Valentí le explicara la situación y que el estudio debía seguir siendo la prioridad, y Pep decidió ir al Barcelona.

La Masía: “Los mejores años de mi vida”

Eso significó alejarse de sus amigos con sólo 13 años, y retornar a Sampedor solamente los fines de semana.

Por la noche, usaba el teléfono de pago para comunicarse con su familia. Así fue como maduró y creció rápidamente. Valentí recuerda que Pep lloraba cada vez que los llamaba. La TV se apagaba a la noche porque tenía un temporizador automático y entonces Pep y sus compañeros se asomaban a la ventana a espiar a las prostitutas que desarrollaban su oficio en las calles cercanas.

Como alcanza-pelotas, algo que hacían los chicos de La Masía, le tocó estar en un Barcelona-Juventus y se llevó una birome y un papel parapedirle un autógrafo a su ídolo Platini, pero éste no salió a practicar antes del partido.

De pronto, fue cambiando su idolatría por Guillermo Amor, 4 años mayor que él y ya en la Primera del Barcelona. Comenzó a imitarlo. Iba a los entrenamientos y se fijaba en su actitud, como lo refleja en el libro “Mi gente, mi fútbol” escrito luego por el volante. Con el tiempo, se transformó en un hermano mayor para él.

(AP)

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En La Masía aprendió las bases de lo que se enseña: posesión, combinación, superioridad en todo el campo, respeto máximo a la técnica y talento, con compromiso colectivo. Transmitía a todos los jóvenes un fuerte sentimiento de identidad.

El periodista Martí Perarnau dice que la mejor “materia prima” de La Masía “es un factor diferencial, una bandera institucional, una inversión estructural” que en 2010 llevó a tres jugadores suyos a la terna por el Balón de Oro: Messi, Iniesta y Xavi.

“Los mejores años de mi vida los pasé en La Masía”, dice Pep, que superó sus carencias físicas con inteligencia; trabajó el pase y así llegó a buscarlo Cruyff cuando necesitó un 4 (el 5 en el fútbol argentino, por ejemplo) y así, en 1989, otra vez Pep tuvo que dejarlo todo, incluso una chica con la que comenzaba a salir, para ir a un amistoso en Banyoles, ydebutó a los 18 años, pero otra vez no le fue muy bien.

“¡Has jugado más lento que mi abuela!”, le dijo Johan, pero con el tiempo Pep descubrió que era una estrategia del holandés para bajar los humos, aunque era capaz de elogiar de la misma forma en público.

Lo cierto es que tuvieron que pasar 18 meses para que Pep volviera a ser convocado por Cruyff. Volvió al Barça B y se tuvo que lesionar el holandés Ronald Koeman para que el DT buscara un reemplazante. Era 1990 y surgió el nombre de Guardiola.

Cruyff apenas si se acordaba de aquel decepcionante debut pero lo fue a ver al filial y justo ese día no jugó, estaba en el banco. El DT estaba indignado. Pero el del Barça B prefería a jugadores de gran porte, al contrario de lo que opinaba el holandés, acerca de que un buen jugador no necesita de un físico imponente.