La mitad de las drogas sintéticas no estaban registradas en la Sedronar

La mitad de las drogas sintéticas no estaban registradas en la Sedronar

15 enero, 2018 Off By Redaccion

Entre diciembre de 2015 y el mismo mes de 2017, las fuerzas de seguridad secuestraron, en todo el país, 398.406 unidades de drogas sintéticas y semisintéticas, éxtasis, anfetaminas, metanfetaminas, LSD, entre otras. El crecimiento de los secuestros de nuevas sustancias psicotrópicas, viene en franco aumento desde el año 2008, pero nunca antes como en los últimos doce meses, donde el incremento fue del 28,35%.  En ese período, de las 173.117 dosis incautadas en 2016, se pasó a 222.201 unidades.

Entre ellas se descubrieron nuevas fórmulas que hasta ahora no habían sido incluidas en la Ley de Drogas. Es decir que su tráfico era legal. Las autoridades nacionales establecieron que de las 739 sustancias que circulan en el mercado ilegal denunciadas en la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga, hasta el 2016 solo 306 figuraban en el listado de drogas prohibidas elaborado por la Secretaría de Programación para la Prevención de la Drogadicción y la Lucha contra el Narcotráfico (Sedronar).

De manera paralela, ascendió el consumo de drogas de diseño. Según el último informe publicado por la Sedronar, la tasa de consumo de éxtasis del pasado año registró un aumento del 146% si se compara con 2010, último año en el que se realizaron estadísticas de este tipo.

Estos números, por sí solos, ya denotan un grave problema, no sólo de represión y condena judicial, sino de salud pública.

Barriles de efedrina (NA)
Barriles de efedrina (NA)

Instructivos para fabricar drogas

“Este año fue otro año récord en el secuestro de sustancias de síntesis, con más de doscientas mil pastillas incautadas, pero hay una realidad y es que la mayoría de estas pastillas vienen del extranjero, aunque hay algunos de estos productos químicos que se producen localmente, con lo cual se puede prestar a tener laboratorios en el país, como en la famosa serie Breaking Bad”, asegura Eugenio Burzaco, el secretario de Seguridad.

El funcionario, en declaraciones a Infobae afirma que el Ministerio de Seguridad de la Nación está “preocupado por los instructivos que circulan para que la gente haga metanfetamina y otras drogas de síntesis en sus casas”.

Burzaco, además, lejos de negar la existencia de laboratorios clandestinos en el país, o que incluso circulan aplicaciones para realizar síntesis de drogas de diseño de manera casera, señala que el gobierno nacional sigue de cerca estos temas y adelanta que “realizaremos las detenciones que haya que hacer porque fabricar drogas es un delito grave. No es un tema menor. Las drogas de síntesis son las que más crecen en el mundo“. A su vez, respalda las estadísticas mundiales al recordar que “las nuevas drogas de diseño psicotrópicas lentamente van suplantando a las drogas de origen vegetal, como la marihuana y la cocaína”.

Existen aplicaciones de descarga gratuita que facilitan el acceso a las drogas sintéticas
Existen aplicaciones de descarga gratuita que facilitan el acceso a las drogas sintéticas

Una mina de oro

Los reportes elaborados en agencias extranjeras como la DEA (el organismo de lucha contra las drogas de los Estados Unidos) o desde el ministerio de Seguridad de nuestro país, a cargo de Patricia Bullrich, revelan que las bandas narcos encontraron en las drogas de diseño una verdadera mina de oro.

Las razones son varias. Desde el aspecto jurídico, en los últimos años, las organizaciones narcocriminales que se dedican a la fabricación y distribución de sustancias psicotrópicas se caracterizaron por introducir al mercado de manera exitosa diversas drogas sintéticas con pequeñas modificaciones en su estructura molecular que suelen tener efectos farmacológicos similares a las sustancias catalogadas y controladas internacionalmente pero que durante un período ventana -que en algunos países puede llegar a varios años- son “legales” hasta que las autoridades las descubren, las catalogan y las incluyen en el listado de la Ley de Drogas.

En ese período, si los traficantes son descubiertos, por ejemplo, con miles de “pastis” en su poder, estos quedaran en libertad porque la fórmula química del estupefaciente no figura entre las prohibidas, como ya sucedió en nuestro país.

La Sedronar debería renovar la lista de drogas prohibidas una vez por año. Pero, sucedió que los funcionarios de gobiernos pasados, por negligencia o complicidad, llegaron a retrasar las actualizaciones de los estupefacientes reñidos con la ley hasta tres años.

En cambio, los narcos, que se caracterizan por tratar de estar varios pasos delante de las autoridades, modifican la estructura química de las sustancias que fabrican periódicamente.

Como veremos, así ocurrió, a mediados de 2015, en el escandaloso caso conocido como la banda de “Breaking Bad”, denominada de esa manera porque uno de los trece detenidos por fabricar drogas sintéticas en un laboratorio clandestino de Olivos, tenía la estampa de Heisenberg (el personaje de la exitosa serie de Netflix), que “cocinaba” cristales de metanfetamina en una casa rodante.

Las familias químicas

Para evitar este desfasaje que favorece a las organizaciones criminales, la Subsecretaría de Lucha contra el Narcotráfico, a cargo de Martín Verrier, está elaborando un avanzado proyecto de legislación que busca “clasificar las nuevas sustancias psicotrópicas según a la familia química a la que pertenecen.

La Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito las clasifica según los siguientes ocho grupos: aminoindanos; arilciclohexilamina; cannabinoides sintéticos; catinonas sintéticas; derivados de fenetilamina; sustancias de origen vegetal; piperazinas y triptaminas.

El “Proyecto de Fiscalización Genérica” propuesto en la “Legislación sobre nuevas sustancias psicoactivas” señala que ese mercado ilegal “se caracteriza por su notable dinamismo y resiliencia” y destaca que “entre 2009 y 2016, un total de 106 países notificaron a la Oficina de las Naciones Unidas contra las Drogas y el Delito la emergencia de 739 nuevas sustancias psicoactivas diferentes, cantidad que supera considerablemente las 306 sustancias actualmente fiscalizadas en la Argentina”.

El inédito trabajo desarrollado por los funcionarios dependientes del ministerio de Seguridad de la Nación, de manera conjunta con especialistas en Química Orgánica del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (CONICET), cuyo presidente es Alejandro Ramón Cecatto, lograron identificar las estructuras de esas 739 sustancias y agruparlas dentro de los ocho grupos de familias químicas.   

El desafío es, según se desprende de la documentación a la que accedió Infobae, “implementar un listado taxativo que no reemplazará al actual sistema de listas, sino que funcionará como un complemento”.

El resultado, que aún está en pleno proceso de evaluación, pero que podría ser autorizado por Presidencia de la Nación a mediados de este año, fue “construir bases de datos para cada familia química de las nuevas sustancias psicotrópicas tomando como referencia tanto la literatura científica como sistemas de alerta internacionales”.

Cocaína secuestrada
Cocaína secuestrada

Gracias a esa espectacular base de datos generada -y que en su momento será presentada ante la oficina competente de ONU-, los científicos y especialistas argentinos lograron conocer cuáles son las sustancias actualmente descritas para cada familia de drogas y, por otro lado, establecer las posibles variaciones que cada familia pueda llegar a presentar en torno a la estructura química principal.

De esta manera, las modificaciones que los narcos realicen en sus laboratorios sobre estas sustancias, que se asemejan a las ya conocidas, pero que no lo son, caerían dentro de estas ocho familias químicas y de esa manera se les cerraría la puerta legal para escapar de los lazos de la justicia.

NBOMe o “La Bomba”

A pesar que durante más de 20 años las autoridades negaron la existencia en la Argentina de laboratorios clandestinos que fabricaban estupefacientes (sobre todo de diseño), esto es falso.

En las estadísticas sobre los secuestros de sustancias psicoactivas mencionadas en el primer párrafo, están incluidas, por ejemplo, las 30.536 dosis de NBOMe, la nueva droga de diseño que es diez veces más potente que el ácido lisérgico y que mezclada con alcohol es letal.

Dosis de LSD
Dosis de LSD

“La Bomba”, como la llaman los traficantes en varias escuchas telefónicas, era de uso legal hasta el año 2015 cuando recién se incluyó su fórmula molecular modificada en el listado de la Ley de Drogas de la Sedronar.

Su ingreso al país se detectó por primera vez en junio de 2014, sin embargo, ya en mayo de 2013 la Asociación Antidrogas de la República Argentina (AARA,) advirtió sobre el peligro que significaba que esta sustancia se extienda entre los jóvenes ya que podría generar muertes y daños irreparables entre los adictos que creían estar consumiendo LSD y pero no era así. Solo en 2016 “La Bomba” mató a doce personas en Europa y Estados Unidos.

Los especialistas alertaron sobre su posible ingreso a la Argentina después que un cargamento de esa sustancia fue interceptado en Chile.

Los Carabineros detuvieron en esa oportunidad a cuatro traficantes colombianos que tenían en su poder las supuestas estampillas que provenían de Madrid, y que las autoridades suponían que era LSD. Sin embargo, los estudios de laboratorio demostraron que se trataba de la mortal “Bomba” cuya denominación técnica es “25I-NBOMe”.

Ante el descubrimiento, la capitana de los carabineros Mónica Madariaga, explicó que “La Bomba” puede producir entre los consumidores “viajes de hasta 16 horas en las cuales tienen visiones aterradoras, ven una multiplicidad de colores y se imaginan cosas que en la realidad no son“.

LSD
LSD

Los efectos que causan sobre el sistema nervioso llegaron a ser letales. Tanto fue así que tanto en Madrid como en algunos estados de EE.UU. varios jóvenes se suicidaron como producto de esas alucinaciones.

La 25I-NBOMe fue sintetizada por primera vez en 2003 por Ralf Hein en la Universidad Libre de Berlín.

Su masificación en Europa se produjo en el año 2010, para luego llegar a los Estados Unidos. Su composición difiere del LSD o ácido lisérgico en siete nuevas moléculas que hacen a “La Bomba” mucho más potentes y con mayor riesgo para la salud.

Droga de la violación

La Ciudad de Buenos Aires es el lugar donde mayor cantidad de drogas sintéticas se consumen en el país.

En 2017 la Policía de la Ciudad, a través de la Dirección Autónoma de Narcocriminalidad, también identificó nuevas drogas de diseño e incautó 3.863 pastillas de éxtasis.

Además de las “pastis” conocidas en el mercado, como las denominadas “Minions” y “Bob Esponja”, los peritos químicos lograron identificar nuevas pastillas identificadas como “XT”, “PP” y otras con el dibujo de una cruz esvástica. Las mismas fueron incluidas en el Sistema Internacional de Logos.

Además, como producto de los allanamientos, se secuestraron drogas inéditas en el país (además de “La Bomba”) como el ácido gammahidroxibutírico, también conocido como GBH o “droga de la violación” y que tampoco estaba incluida en el listado de drogas prohibidas de la Sedronar.

“Breaking Bad”

Existen otras razones, además variar su fórmula para quedar fuera de los listados de drogas prohibidas, por la cual sustancias como “La Bomba”, el éxtasis o el LSD, entre otras, se transformaron en la ya denominada mina de oro para los narcos.

Por ejemplo, son muy fáciles de producir. Se elaboran a partir de diversas combinaciones de sustancias químicas que no son difíciles de conseguir; el laboratorio se monta en espacios reducidos; no se necesitan grandes conocimientos en química para “cocinarlas”; son fáciles de trasportar; hay una clientela cada vez más importante que las consume; y sobre todo no se necesitan grandes extensiones de cultivos para obtener la materia prima, como sucede con el clorhidrato de cocaína y la marihuana.

A pesar del alerta recibido por las autoridades argentinas después del decomiso de “La Bomba” en Chile, su composición química no fue incluida en el listado de la Sedronar.

Fue por esa razón que los traficantes comenzaron ingresarla al país a través de encomiendas que llegaban de Europa y las distribuyeron en fiestas electrónicas y boliches.

El 23 de junio de 2014 la División de Drogas Peligrosas de la Policía Federal interceptó una encomienda con casi 10.000 pastillas de color rosa y con la forma de Hello Kitty, que una banda de colombianos -denominada “Pandora”- había ingresado desde el Centro Postal Internacional del Correo Argentino y que provenían de España. Como sucedió en Chile casi un año antes, las autoridades argentinas creían que se trataba de ácido lisérgico.

La detección derivó en una serie de allanamientos a través de los cuales se secuestraron otras 25.000 dosis.

En las fiestas electrónicas es donde más éxtasis se consume.
En las fiestas electrónicas es donde más éxtasis se consume.

Cuando analizaron las “pastis” se chocaron con la realidad, era 25I-NBOMe, tal como había alertado laAsociación Antidrogas de la República Argentina.

Como también sucedió en el país trasandino, los narcos fueron liberados porque la composición molecular de la nueva sustancia psicotrópica no estaba incluida en el listado de la Sedronar y esto posibilitó otro escándalo como la liberación de once de los trece integrantes de la organización criminal conocida como “Breaking Bad”, el 19 de octubre de 2015.

La mayoría de esa estructura mafiosa, había sido encarcelada siete meses durante una veintena de allanamientos con características espectaculares y promocionado por el ex secretario de Seguridad Sergio Berni como “Operativo Rola Fest”.

Los uniformados habían tirado abajo con sus picas puertas en Capital Federal, La Plata, Morón, Ituzaingo, Olivos, San Isidro, Caseros y Florida. En esas viviendas ocultaban los estupefacientes, los vendían, los fabricaban y fraccionaban.

Era una pyme narco que contaba con todos los elementos para el proceso de fabricación y síntesis de las drogas: cristal de metanfetamina, precursores químicos como efedrina, pseudoefedrina y miles de comprimidos de ibuprofeno -compradas por encargo a piratas del asfalto- para ser utilizadas como sustancia de corte.

En el laboratorio también se encontró peróxido de hidrógeno (agua oxigenada), ácido acético y bicarbonato de sodio.

En Olivos también se encontraron máquinas para hacer pastillas y cuños para marcarlas. Y la metanfetamina que contenían las pastillas había sido ingresada desde China en encomiendas burlando los controles.

La organización mafiosa era liderada por Carlos Alberto “El Colo” De Lillo, prófugo desde hacía cinco años por enviar a una “mula” a España con cocaína.

En su poder tenía documentos robados a un santafecino para hacerse pasar por él. Y lo peor es que lo había logrado.

Berni informó a los medios que a lo largo de ese megaoperativo la División Drogas Peligrosas de la Policía Federal había secuestrado 2.444 microdosis de lo que parecía ser LSD, otras 11.695 “pastis” que estaban en plena elaboración y precursores químicos para “cocinar” o “sintetizar” otras 40 mil pastillas más.

“Es una banda de clase media alta, todos con autos importados, que se dedicaban a fabricar este tipo de drogas y tenían toda la operatoria para hacer estos comprimidos que después vendían en las fiestas electrónicas que ellos mismos organizaban en casas quinta de General Rodríguez “, explicó Berni y recordó que “cada dosis era vendida a unos 200 pesos por lo cual la banda esperaba una recaudación cercana a los 2.400.000 pesos”.

Sin embargo, el juez federal Sergio Torres se vio obligarlos a liberarlos “por falta de mérito” porque en realidad no eran dosis de ácido lisérgico ni éxtasis lo que había en la cocina clandestina sino 25I-NBOMe, y otras drogas de diseño cuyas fórmulas no estaban incluidas en el listado de la Sedronar, pese a que ya, desde 2013, se conocía la estructura molecular de “La Bomba”.

Como una posible “respuesta jurídica” ante el avance de las nuevas sustancias psicotrópicas, es que el Ministerio de Seguridad y el CONICET trabajan para reducir las posibilidades de los narcotraficantes en comercializar peligrosas sustancias alternativas capaces de burlar los controles y quedar impunes.